La cultura Yampara y la festividad
Para cualquiera será imposible no asimilar que es una cultura interesantísima la de los “yamparaz”, quines tienen como actividad económica primordial a la agricultura. Acogen una particularidad étnica increíble y resaltante: su vestimenta, la que es usada con mayor fuerza cuando todas las poblaciones de la provincia (de manera representada), se presentan en dos fechas de festejo. Para esta cultura, el 17 y 18 de marzo son muy importantes, pues en ellas recuerdan una victoria importante para el indígena: La victoria de la BATALLA DE “JUMBATE”, ocurrida el 12 de marzo de 1816, en la que los “yamparaz” vencieron al ejército español realista de los "verdes" (nombre debido al color de sus uniformes) que les duplicaba en número. Estos 2 días coinciden de manera interesante a la vez con las fiestas del “Jatun Pocoy” (gran madurez) y “Pauker Waray” (sacrificio al sol), en la que se agradece por la cosecha recibida.
La festividad es impresionante para todo aquel que la viva. Es un cúmulo de 3 conmemorativos unidos, a los que hoy se conoce de manera popular como: EL CARNVAL AUTÓCTONO.
Como de seguro se tendrá en mente en este momento, no es posible negar el que en nuestro país, nuestra tradición sea justificada, en este caso, por lo ceremonial mimetizado, por la memoria. Este “Pujllay” (juego, fiesta), este CARNAVAL AUTÓCTONO, celebrado este año el 17 y 18 de marzo, tiene características particulares, en la que toda esta cultura de los “Yamparaz” o “Tarabuqueños” manifiesta, festeja en unidad y expone su cultura, su danza, su vestimenta, su mística… en si su tradición, su costumbre su identidad. En los momentos de la fiesta es posible observar en grandes cantidades el uso de una vestimenta hecha por mano propia y conformada por tejidos elaborados en telares nativos de manera milenaria por manos femeninas hábiles. Además uno se impresiona con la presencia de una gigante y hermosa “Pukara” (herramienta militar incásica, acondicionada en este caso a un arco gigantesco en los que se reúne: banderas blancas, flores, gran parte de la producción agrícola y un sin número de alimentos en tributo a la “Pachamama”)… Pero hay algo más, algo único que cualquiera, ya sea una persona (boliviano(a) o extranjero(a), quién asista por estas fechas a “Tarabuco”, no podrá obviar por su imposibilidad: La auténtica danza del “Pujllay” (la fiesta, el juego).
El Pujllay
El “Pujllay” es una danza de melodía pentatónica triste, melancólica, en la que el originario solitariamente canta al entorno, a la naturaleza, a la mujer amada. Los instrumentos musicales utilizados en él son de viento, aerófonos, como “pinquillos”, el “T’ockoro”, o el “Mach’u T’ockoro”, instrumentos rústicos y muy propios a demás de grandes en proporción a otros, instrumentos interpretados por otros campesinos de vestimenta humilde.
VESTIMENTA: Comprendida en el varón por los ponchos, tejidos por las mujeres para el esposo o novio o también para el hijo, a los que se diferencian los de tamaño pequeño conocidos con el nombre de “unku” que llevan uno a modo de pechera y otro que como taparrabos que se coloca detrás muy asegurado a la cintura: el “siki unku” que es un ponchillo de nalgas. Son típicos también los pantalones, llamados “calzuna” que son confeccionados de “bayeta de la tierra” (tejido grueso con lana de oveja) de color blanco y uno más corto, sobrepuesto de color negro. Compone también la camisa o “almilla”, el chaleco que es generalmente de color negro, a tono con el casco y un pañuelo blanco de hilo como detalle elegante al cual suelen llevar en la mano.
Entre lo más sobresaliente de la vestimenta está la “ojota”, con una planta muy alta que tiene desde 10 cm. de espesor –dicen que mientras más alta la planta mejor se bailará-, elaborado con cuero curtido, al cual se agrega en el talón una espuela, para emitir un sonido que coordina de manera sonora con el ritmo de la danza. La “chuspa” (bolso) es imposible de obviar a la vista por los detalles hermosos de diminutas figuras antropomorfas y zoomorfas que contienen, con un acabado perfecto (orgullo de las familias “yamparaz”).
En la vestimenta, la sátira al conquistador también se pone de manifiesto, en detalles de la indumentaria que utilizan los bailarines, cosa que se nota por la presencia de las ya citadas espuelas, pero por sobre todo por la montera, una imitación del yelmo o casco español, que es “t’hicanchado” (adornado) con flores. Inclusive se nota algo parecido en la montera femenina al acoger a cierto aire tailandés.
La mujer utiliza al igual que el varón como ya se indico una montera adornada con “chaskas” (monedas), cintas multicolores, además de un traje oscuro, “a’jsus” (manta pequeña) sujetado por grandes “topos” (alfileres para sujetar). El elemento símbolo de lo indígena en el país es llevado en su mano, la bandera conocida como “wiphala”.
La vestimenta del “Pujllay” incluye muchas indumentarias más a las cuales sería largo de explicar. Es carisma, por lo que implica en coste de tiempo para realizarla, pero constituye un bello recuerdo, un tipo de artesanía único por su hermosa y fino acabado.
SIGNIFICADO: El “Pujllay” es una danza de carácter agrario-ganadero, un ritual que nos muestra la estructura patriarcal de las sociedades indígenas locales. El varón es el actor principal de la misma, pero asimismo la mujer participa llevando la “wiphala”, y ejecutando pasos de danza en conjunto precediendo al grupo de varones, como si abriesen camino o espacio al espectáculo masculino.
Actividades que se realizan en la fiesta
La fiesta, por lo general comienza con la celebración de la misa en quechua, continua con la entrada de grupos de bailarines a la plaza y la elección de la “ñusta” (virgen) de la ceremonia ritual de la "pucara".
Terminada la danza ritual y luego de beber chicha y degustar platos de comida típica picante, los campesinos montan sus caballos y a los gritos de "Viva el Pujllay!" se alejan en busca de otras ofrendas folklóricas a la madre naturaleza, que consisten en alimentos (carnes, frutas, hortalizas, bebidas, panes) adornados con flores y plantas en un armazón (la “Pukara”) en torno al cual se desarrolla la danza y la música.
Después de todo esto iré al Carnaval Autóctono del 17 y 18 de marzo “Pujllay 2007”
En pocas palabras “Si, si tienes disponibilidad económica, de tiempo, pero sobre todo si deseas comprobar que LO AUTÉCNTICO AÚN EXISTE”.
Respecto a los servicios, en el lugar es posible encontrar todos los servicios básicos. Servicios turísticos en su mayoría.
“Trabuco” es un lugar a 60 Km. de Sucre en el departamento de Chuquisaca al que se puede acceder por vía carretera. La calidad de la prestación de servicios no es de las mejores, pero este año se lanzó en la ciudad de La Paz como nuevo destino pro parte del VICEMINISTERIO DE TURISMO, LA DIRECCIÓN DE TURISMO DE CHUQUISACA y LA HONORABLE ALCALDÍA MUNICIPAL DE TARABUCO, por lo que de seguro se tendrá en esta versión una organización más desarrollada que en gestiones pasadas.
“Tarabuco” es un destino en vías de progreso, que acoge en parte a la cultura “Yampara”, es un destino que se encuentra en trámites para que el “Pujllay” por sus particularidades sea declarado PATRIMONIO ORAL INTANGIBLE DE LA HUMANIDAD.
…en sí, “TARABUCO, EL CARNAVAL AUTÓCTONO Y EL PUJLLAY TE ESPERAN” para que de una buena vez comiences a hacer realidad el sueño de CONOCER BOLIVIA VIAJANDO.