Un paraje totalmente diferente es el que existe allá en la altiplanicie potosina, una ciudad de clima agreste rodeada de sinuosas elevaciones. La historia cobra vida en la mente de su población. Una historia de tantas tragedias y bondades tejidas entorno al Cerro Rico. Tanto se ha tejido entorno a la ciudad de Potosí y su cerro el “Sumaj Orko”, que así por inercia se “obligó” a la UNESCO para su declaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 1987. Gran motivo para la vista de sus calles, museos y socavones por propios y extraños. Durante el tiempo Potosí dio tanto (hasta el dolor). Hoy, tiene aún mucho por brindar a todos aquellos turistas deseosos de recoger una de las facetas inigualables de la colonia en el Nuevo Mundo, la historia, la gloria entre ocasos, misma cual no puede valer menos que un Potosí.
El seco de la brisa obliga a utilizar prendas abrigadas. Sus calles son una combinación desordenada de colonialismo y urbanismo, angostas. Las movilidades surcan algunas callejuelas, pero en muchas la angostura evita su ingreso, limitando tal acto solo a las personas. Si se visitan los museos potosinos uno retrocede en el tiempo y entra en razón del desarrollo de estos suelos, en algún momento sitios inhóspitos. Sus inicios muestran a una población y construcción de edificaciones en lento crecimiento durante el anoticiar español de la riqueza argentífera. Después llegaron los tiempos de inundación de “mineros” (beneficiarios de la riqueza explotada), momentos en que Potosí como ciudad tuvo una población de más de 150’000 hab. (cifra insuperable durante el siglo XVII inclusive para Paris). Una imagen sobresale y obliga a pensar en la benevolencia y maldición de un desarrollo desordenado y explosivo. Algunas muertes ambiciosas, otras silenciosas y lamentables, todas cargadas con el peso de la explotación, algunas crímenes pasionales. Todo por el Cerro Rico, segunda morada de “mitayos” (trabajadores indígenas forzados a servir a la corona durante cierta cantidad de años), un cerro de riqueza minera, el cual otorgó riquezas y consumió vidas. Las capillas, iglesias y catedrales son de hermosos pórticos tallados en piedra por indios, mestizos y europeos. Existe una casa de acuñación de la moneda sin parangón. Gran pesadumbre en el aire nocturno, pues lo sobrenatural y lo místico en el presente justifica en el pasado...
La ciudad de Potosí, es la descripción anterior y mucho más. Un museo viviente, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Historia entre una cantidad considerable de servicios turísticos (de costos no muy elevados, según características) e infraestructura de relativa calidad, a veces con cortes de luz. Su gente siempre dispuesta a colaborar y recomendar servicios. Ciudad para en esta ocasión cumplir el sueño que todos deberíamos hacer realidad, sueño perseguido por esta Guía de Turismo de Bolivia, CONOCER BOLIVIA VIAJANDO.
Características generales
Dentro el departamento de Potosí ubicada en la región sur occidental del país, dentro la provincia Tomás Frías se encuentra la ciudad de Potosí. Su población habla los idiomas castellano y quechua y esta compuesta por criollos, mestizos residentes de poblaciones rurales y algunos extranjeros. La actividad económica imperante en su población desde la colonia y hasta hoy ha sido la minería, seguida por el comercio y en menor escala por la agricultura y ganadería en la periferia.
Rodeada por las serranías del Q'ari Q'ari tiene una altitud promedio que sobrepasa los 4067 msnm, de esta manera se justifica su temperatura que por lo general no sobrepasa los 9ºC y un clima seco, frío y con vientos, intermitentemente también se presentan descensos extremos en la temperatura y nevada, sin embargo la mayoría del tiempo tiene días soleados.
Dando a conocer un poco de historia es posible indicar que durante la conquista española en Charcas (ahora Bolivia), los españoles inician la explotación de la plata, a 45 Kms. de la ciudad de Potosí, en la localidad de Porco, a partir de 1539, lugar que fuera centro minero preincaico y posteriormente de explotación incaica. En el año de 1545, el indio Diego Huallpa, descubrió la fabulosa riqueza del Cerro Rico, quién inicio su explotación para beneficio propio. Su compadre Chalco o Huanca anotició de esta riqueza a Juan de Villarroel que trabajaba en la explotación minera de Porco. Así el descubrimiento indujo al capitán Juan de Villarroel, Diego de Centeno, Juan de Cotamito y otros españoles a trasladarse a Potosí para iniciar la explotación del Cerro Rico. En principio para el cobijo de los hispanos recién llegados para la explotación del Cerro, se usaron las construcciones ya existentes de los pobladores originarios. Viviendas las cuales se fueron rápidamente saturando debido al crecimiento acelerado de la población así, se hacia inevitable tener que construir viviendas propias. Si se hace una analogía, el Potosí prehispánico, es muy diferente a la actual, puesto que por un lado, el Cerro se cubría de bastante vegetación (altiplánica), y por otro el actual espacio de la ciudad era una gran ciénaga, por lo que las primeras construcciones se tuvieron que acomodar a los espacios secos y, poco a poco se fue adecuando el terreno útil para asentamientos, mediante drenajes. Potosí se convirtió en un importante asiento de minas, creciendo la ciudad de modo acelerado que a 18 meses de descubierta la riqueza del cerro, se construyeron más de 2’500 casas para unas 14’000 personas; reconociéndose cada vez más la riqueza del Cerro Rico o “Sumaj Orcko”. Quién obtuvo el título de Fundador de Potosí fue Juan de Villarroel quien dio por orden del rey Carlos V a la ciudad el Escudo de Armas y el titulo de “Villa Imperial de Carlos V”. Al pie del emblema del escudo corría la siguiente leyenda: “Soy el rico Potosí del mundo soy el tesoro; soy el rey de los montes, envidia soy de los reyes”.
La distancia que separa a la ciudad de Potosí de la ciudad de La Paz es de 549 km. En cambio desde Sucre (ciudad capital del situada en el departamento de Chuquisaca) hacia Potosí son 100 km. de distancia. El promedio del tiempo de viaje por tierra es de 9 horas desde la ciudad de La Paz y de 2 horas desde la ciudad de Sucre. El servicio de transporte puede tomarse desde las terminales centrales de La Paz o Sucre o mediante le toma de servicios de alguna Agencia de Viajes.
El atractivo de Potosí
Potosí recibió desde tiempos de la colonización a foráneos, para su aposentamiento o para su visita. Hoy pasados aquellos tiempos coloniales, toda la historia y el desarrollo desordenado producido en tan majestuosa ciudad, hacen de ella en sí un atractivo. Cosa creciente gracias al trabajo desarrollado por la Asociación Civil Plan de Rehabilitación de Áreas Históricas de Potosí, la Dirección Municipal de Turismo de Potosí, la Secretaría Departamental de Turismo – Potosí, y la Ex OGD Sucre-Potosí. Muchas personas e instituciones que le dieron nueva vida a muchos de sus monumentos.
Vista del Cerro Rico entre viviendas coloniales
Sus callejuelas más que calles organizadas son el reflejo del capricho de quienes hicieron en este suelo sus construcciones, desde la colonia, una gran diferencia a otras ciudades. Plazas, decenas de templos y capillas atiborrados de figuras nativas estilizadas. Sobre varios pórticos de sus viviendas sobresalen emblemas heráldicos que representan el linaje real y hasta inventado de sus habitantes. Tallados acabados sobre piedra de estilo barroco mestizo, acá cobró vida la piedra misma. Una combinación de lo ostentoso y lo humilde de sus habitantes. El reflejo de una historia se inunda en Potosí. Una historia que a veces cobra vida en sus calles, pues cuentan que rondan por las noches los fantasmas y aparecidos por sus calles. Uno puede recorrer Potosí y disfrutar en su interior conociendo algunos lugares y practicando algunas actividades en:
- El Cerro Rico. Un cerro terminado en punta redonda, en el que no habita vida vegetal alguna, de un color rojo oscuro, lleno de aberturas y túneles interminables conocidos como socavones. Al pie de su falda está incorporado otro cerro explotado en la colonia, al que la población denominaba “Wayna Potosí” hoy por hoy Cerro Menor. El Cerro Rico fue descubierto accidentalmente por Diego Huallpa en 1545, así creció luego de su boca y la del indígena Chalco el rumor del descubrimiento de un cerro de plata, re-despertando a la ambición en España y el “Nuevo Mundo”, causando el asentamiento de miles de colonos a su rededor. Este Cerro motivo la creación de la ciudad de Potosí, sin importar el frío clima y el inhóspito suelo de estos terruños. Pudo más la ambición que la inclemencia. Durante gran cantidad de tiempo el Cerro Rico brindó plata al reino español, siendo el siglo XVII el tiempo de su mayor auge. Sus riquezas se extrajeron mediante la explotación de sus habitantes originarios en tiempos de la Colonia, el sistema laboral adoptado para la extracción del argentífero mineral fue el de la mita aplicada. En su interior acontecieron y acontecen muchas muertes de mineros. Por fuera fue y es recorrido por gran cantidad de animales, personas y máquinas de transporte. Causal de muchas disputas fue el Cerro Rico, la explotación hispana de la plata y el disfrute de Inglaterra. Hizo ricos a las más “nobles” gentes y los más “miserables”, y hoy aún sus entrañas continúan entregando sus riquezas a cooperativas mineras, que agrupan a más de 6’000 mineros, quienes explotan la plata, el zinc, plomo y otros minerales.
Sobre él se ha escrito bastante, sobre como inundó al mundo con su riqueza argentífera. “En el mundo no hay cerro más estimable ni más célebre por sus riquezas que el de Potosí” se afirmaba en el sigo XVI con admiración. Son tres siglos continuos y sin contemplaciones de extracción, 838 socavones coloniales y republicanos que ahora pueden ser recorridos por sus visitantes y turistas; ver la forma en la que trabaja hoy por hoy el minero boliviano, su relación, visión y respeto singular hacia la mina; trasportarse en el tiempo al recorrer el Museo Histórico del Cerro Rico de Potosí “Diego Huallpa”; ponerse en contacto con la época colonial y la actual, comprendiendo mediante el paseo por su interior y exterior el porque su estampa figura dentro nuestro escudo nacional.
- Iglesias, templos, monasterios y conventos
El arraigado catolicismo español y el deseo de varios misionarios por convertir a su religión a los indígenas, a la par de la explosión demográfica que vivió Potosí obligaron a la construcción de un gran número de capillas y templos en la ciudad que fue fundada oficialmente el año 1572 por el Virrey Toledo. Como es de suponerse las construcciones sacras fueron hechas mediante una división para dos poblaciones raciales existentes. Los españoles y los mal denominados “indios”
Las primeras construcciones sacras fueron según el cronista Arzans y Vela: La Anunciación (cambiando su nombre por San Lorenzo) destinada a los españoles. Su construcción inició el año 1548, concluyéndose en 1552, fue derruida en gran parte por una fuerte nevada en 1557. Fue reconstruida para su posterior estreno en 1559 (el cambio de nombre se produjo el año 1572 debido a la vista de Toledo quién le cambió el nombre por el de San Lorenzo de las Carangas). Santa Bárbara (actualmente en ruinas), iniciada al igual el año 1548, humilde ruina de la que solo queda la descripción de sus ruinas, y una torre que servía como campanario erguida en el Cerro Rico de Potosí, como testigo y actor de las construcciones que se fueron levantando en esta ciudad sin parangón.
Las capillas para los indígenas se construyeron bordeando la ciudad. Según antigüedad se construyó primero San Cristóbal, La Concepción, San Juan, San Martín, de manera correlativa en el siglo XVI; San Sebastián, San Pedro fueron construidas en el siglo XVII. La iglesia de San Benito, parroquia de “indios” fue construida a finales de XVI, par ser reconstruida de 1711 a 1727; sobresale por su planta de cruz latina, cubierta por nueve originales cúpulas de piedra, más otras dos que cubren la sacristía y el presbítero, un monumento de un estilo originado más o menos del romántico-bizantino, aposentado a los pies del Cerro Rico.
Portada del templo de San Lorenzo (fotografía de Eduardo Manchón)
Muro laterlar de la iglesia basilical de San Francisco
Torre de la iglesia de la Compañía
- Acondicionadas para los colonos emergieron: El convento de Santo Domingo, iniciado en 1581 y terminado en 1609, de la orden de los dominicos, cuyo portón es de esquema renacentista. La iglesia de San Agustín de la orden de los agustinos (protectores de los vascongados), fundada en 1584 y concluida su portada de piedra renacentista en 1625. La iglesia de Copacabana, de estilo mudéjar y manierista, dependiente de los agustinos y concluido en 1685. La iglesia de La Merced cuyo estilo abandona el clásico con un tímido ingreso hacia el estilo mestizo, es una construcción de la orden mercedaria que tentativamente se sitúa entre los años 1620 y 1687. El convento (casa de las monjas carmelitas) Santa Teresa, erigido en 1685 y concluido el año 1692 de un estilo barroco local (mestizo), convento que hoy por hoy es un hermoso museo. El convento de las Mónicas, de la orden de los agustinos, en funcionamiento ya para el año 1648, obra que no duró mucho , por lo que tuvo que ser construida una iglesia nueva el año 1701, concluyendo las obras para 1721, de un estilo neoclásico y barroco tardío. La iglesia de la Compañía, de la orden de los jesuitas, se inició en 1581 y concluyó en 1590, básicamente hecha de piedra y adobes pero, gracias a una serie de donaciones en 1700 se pudo realizar una renovación parcial de la misma, realizada totalmente por el “insigne artífice en piedra indio” Sebastián de la Cruz, dejando para 1724 una portada de decoración mestiza de motivos florales y primordialmente, además de una notable torre espadaña diseñada a manera de un arco de triunfo con cinco aberturas (la del centro mayor) y treinta y dos columnas salomónicas, todo cubierto por tres cúpulas de media naranja terminadas en remates piramidales, toda una belleza arquitectónica. La iglesia basilical de San Francisco de la orden franciscana, cuyos anales se sitúan el año 1552, fue ampliada y reformada los siglos XVI y XVII, para luego ser remodelada a principios del siglo XVIII, de estilo barroco y neoclásico. La iglesia de Jerusalén, fundada en 1657 y reconstruida entre 1702 y 1708. La parroquia de San Bernardo, reconstruida en 1725, de estilo renacentista, obra de Bernardo de Roja Luna y Saldaña, estuvo inutilizada en su interior por haber sido destinada a finales del siglo XIX como cementerio. El templo de San Lorenzo, reformado entre 1728 y 1744, época en la que se levantó la cúpula y se hizo la majestuosa portada, una magnífica portada de estilo mestizo sin parangón, formado por un arco de medio punto envuelto por columnas salomónicas en su parte baja y con indiátides (cariátides estilizadas por el barroco mestizo), además de dos Hermes en las jambas de dos frontoncillos, en el cuerpo alto se encuentra una hornacina con San Miguel flaqueada por columnas, además de dos sirenas tocando el charnego, sobre un cielo con el sol, la luna y las estrellas (composición que responde a un texto de Platón), todo entre un bellísimo decorado de flora usada en la región del altiplano. La Catedral de Potosí, denominada la mejor obra de la arquitectura neoclásica en Bolivia, iniciada en 1809 y concluida en 1832, fue proyectada y dirigida hasta su conclusión por el padre Fray Manuel de Sanahuja, quién hizo real la grandeza y magnificencia de esta catedral, de sobrio trazado neoclásico en su exterior, acompañado por el infaltable barroco (en este caso sin advertencia de elementos del barroco andino) entre la fachada y sus portadas.
- La casa de la moneda. Aquel espacio de acuñación, tuvo dos facetas. La obra inició el año 1572 por orden del Virrey Francisco de Toledo con motivo de poder acuñar monedas en el mismo terreno de donde se producía el argentífero metal; ocupó toda la superficie que actualmente domina el Palacio de Justicia. Luego, de ella solo quedó una vista tomada por el pintor Melchor Pérez de Holguín en su cuadro: Entrada del Virrey Morcillo en Potosí (1716). Debido al incremento en la producción de plata y por orden del rey a partir de 1729 se instauró una cuota anual entre los mineros de Potosí, para la instalación de la Nueva Casa de la Moneda. Así en 1751 se envió nueva maquinaria y dos arquitectos (José de Rivero y Tomás Camberos) para dirigir la construcción del edificio. Una vez se definió su ubicación en 1753, comenzó su construcción en 1758-59, para concluir en el año 1773 esta obra maestra del barroco mestizo, podría decirse que “concluyó” debido a la impaciencia de las autoridades. El costo para la misma alarmó a las autoridades virreinales y al mismo Rey, sumando un costo total de 1’148’452 pesos con 6 reales, que hoy son alrededor de más de 10’000’000 de $us. Hoy, alberga al Museo Nacional de Arte y al Archivo Histórico de la ciudad (el segundo en importancia a nivel nacional), ocupa 15’000 metros cuadrados de construcción, donde se reparten cinco patios interiores y más de doscientos ambientes. En su interior continuaron acuñándose monedas hasta el año 1953. Hoy es un incomparable mueso, centro documental, artístico y cultural a cargo de la Fundación del Banco Central de Bolivia. Poseedor de invalorables vestigios coloniales. Una gran colección numismática. Pinturas virreinales bellísimas. Obras de Melchor Pérez de Holguín, Gamarra, Berrio, entre otros. Aquí también se encuentra la obra profunda de autoría anónima que tiene por nombre La Virgen del Cerro, una pintura que simboliza sin palabras el nivel de sincretismo que en Potosí y Bolivia tenemos.
Pintura: La Virgen del Cerro, Autor: Anónimo
Mascarón y fuente en el interior de la Casa de a Moneda
Antiguas máquinas de acuñación de moneda
- Repostería y comida popular. La repostería potosina hace las delicias del paladar ajeno. Masas dulces exquisitas a las que denominan “fruta seca”, como el “chambergo” (rosca de masa especial bañada en almíbar), las“tawa-tawas” (galletas rectangulares dulces fritas y bañadas en miel), las “sopaipillas” (galletas dobles y circulares de harina de trigo, unidas con miel de caña y espolvoreadas con azúcar en polvo), las “thayas” (purés dulces congelados al natural, de oca, leche, camote, manzana, pito); todos, posibles de adquirir a las reposteras populares en cercanías de la plaza 25 de mayo o en las confiterías de la ciudad. Entre los platos tradicionales más deliciosos para consumir se puede citar a la “lagua de choclo” (crema de maíz, con trocitos de tocino de cerdo bien tostados, consumido en días fríos, por lo cual es servido muy caliente), lak’alapurka (lagua de harina de trigo, acompañada por mote de maíz, cuya característica única es su servido con una piedra negra, plana, calentada al rojo vivo en carbón que le da un sabor característico), las “salteñas potosínas” (empanadas horneadas calientes rellenas de un gigote compuesto por verduras, papas, uvas secas, huevo y carnes picados); todos los últimos platos y entremeses consumidos por el pueblo potosino, cuyo gusto por el picante en sus comidas es ya una característica principal en la preparación de sus comidas, no siendo un obstáculo para encontrar el consumo de los mismos platos con o sin picante.
- Alrededores. Visitar tantos atractivos, deja sin tiempo al visitante, más si este desea realizar otra actividades en Potosí, pude hacerlo en sus alrededores. Una gran elección, es el arribar el balneario de Tarapaya, espacio en el que las aguas termales inundan un cráter volcánico de circunferencia natural casi perfecta; agua entre caliente y tibia en la que uno puede nadar. También es posible visitar las lagunas artificiales del Q’ari Q’ari, a faldas de la cordillera del mismo nombre, divididas por muros construidos en tiempos de la colonia (1572), lagunas las cuales en tiempos de la colonia sumaban un número de treinta y dos; hoy ya no funcionan todas y entre las funcionales y las más importantes es posible citar a las lagunas de San Idelfonso, Challaviri y San Sebastián; el visitante puede recorrer y divisar estos hermosos paisajes de agua, tierra y piedra. Para acudir a cualquiera de estos atractivos es necesario tomar los servicios un vehículo expreso.
Pintura: Laguna Tarapaya (fotografía de Bolivia Website)
Pintura: Lagunas del Q'ari Q'ari (fotografía de Potosy.com)
Infraestructura
En la ciudad de Potosí uno encuentra todos los servicios básicos. Suministración de energía eléctrica, agua potable, conexión de alcantarillado. Además de otros servicios complementarios como internet, televisión por cable, entidades financieras (Banco Mercantil Santa Cruz, Banco Sol y PRODEM), cabinas telefónicas, servicios de telefonía celular (ENTEL), establecimientos educativos, gasolineras, hospitales estatales y clínicas privadas, una terminal de buses, un aeropuerto para avionetas, taxis y transporte público para dirigirse a los atractivos aledaños y propios por tierra. La variable respecto a sus servicios, es que los costos son menores entre diferentes productos u servicios si hacemos relación a los de la ciudad de La Paz (esto como información para los turistas internos o bolivianos). Probablemente (como algo no regular) existan no muy prolongados cortes en la suministración de energía eléctrica durante el día. Como se indicó existen vías de comunicación terrestre La Paz-Potosí, Oruro-Potosí, Sucre-Potosí.
Servicios Turísticos
Para arribar Potosí y a sus atractivos dentro y a sus alrededores de manera organizada, uno puede tomar los servicios de una Agencia de Viajes en la ciudad de La Paz, en Sucre, o en la misma ciudad de Potosí. Otra forma de tomar los servicios de alimentación y hospedaje (hoteles, hostales y alojamientos de características coloniales) es una vez estando en la ciudad. Dentro sus calles uno puede encontrar alimentos y bebidas (en restaurantes y mercados que ofrecen comida por lo general sabrosa y bien preparada), discotecas, bares o karaokes y taxis de diferentes calidades y precios.
Costos por ingresos
Para acceder a alguno de los atractivos, tal es el caso de la Casa de la Moneda, el Cerro Rico de Potosí, Museo y Convento Santa Teresa, Iglesia de Belén y Teatro Omiste, uno debe derogar un pago por el ingreso, el cual debe estar incluido en el monto cobrado al tomar los servicios de Agencias de Viaje, quienes se ocupan del trámite y el registro. El pago total derogado por lo general incluye el consumo de diferentes servicios turísticos tomados. Además que se deroga un pequeño monto en Bs. al arribar a la terminal para el retorno.
En caso de no tomar los servicios de una Agencia de Viajes, los costos de ingreso son los siguientes:
Casa de la Moneda: 10 bolivianos (2 $us.)
Museo y Convento de Santa Teresa: 15 bolivianos (3 $us.)
Iglesia de Belén y Teatro Omiste: 5 bolivianos (1 $us)
Guiaje dentro el Cerro Rico de Potosí: 80 bolivianos (11 $us.)
¿Después de todo esto iré alguna vez a la ciudad de Potosí?
La historia, la tradición, la gastronomía, el misticismo, las narraciones, el arte, los balnearios, un clima diferente, una población benévola, son toda una invitación para visitar Potosí. Si bien todos los servicios prestados no tienen un estándar de calidad alto, puedes tener por seguro que encontraras por recomendación prestadores de servicios de considerable calidad. Es cierto, alguna vez existen cortes momentáneos en la suministración de energía eléctrica, mas todo lo que hay por descubrir, por vivir y por traer a la vida nuevamente de la que fue y sigue siendo una ciudad inigualable, que vale no menos que su recorrido, la cual vale no menos que un Potosí. Un Potosí de riqueza sin par en ansiosa espera de nuevas visitas, una nueva historia sin par.










