Desde ya pido disculpas por no poder ofrecerles fotografías propias, pues todas ellas han sido extraídas de la bibliografía consultada. Lastimosamente fue robada mi cámara fotográfica durante mi cuatrígesima vez recorriendo esta senda que ya merecía una entrada. Ni modo eso pasa por descuídado y demasiado confiado con el equipaje, sin embargo durante este año (aunque la verdad no se exactamente cuando) adquiriré una cámara profesional para pdoer ofrecerles las mejores tomas de los lugares más bellos y hasta reprochables en los destinos turísticos de mi país Bolivia. Prósimamente actualizaré esta misma entrada ofreciendoles pero algunos cortos audiovisuales del Camino Prehispánico del Choro.
La bitácora o el relato
Mapa del recorrido“Acá es la cumbre, servidos”. Así dijo el chofer del bus reiniciando nuestra intención de CONOCER BOLIVIA VIAJANDO. Efectivamente, era la cumbre, se podía distinguir al Cristo y una laguna que adornaba un paisaje andino conocida como Estrellani. Villa Fátima ya había quedado atrás hace más o menos 50 minutos. Eran las 09:00 de la mañana y para ser sincero costaba en cierta medida el conseguir transporte aquel jueves de Semana Santa en La Paz, sobretodo para quienes deseaban aprovechar los días feriados recorriendo sendas caminatas de peregrinación. Al parecer en cierta manera no iba a ser fácil el aventurarnos cruzando el Camino Prehispánico del Choro dentro el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Cotapata. El frío desanimaba en cierta medida, pero ya estábamos allí y debíamos seguir adelante; practicaríamos treeking por alrededor de tres días. La confirmación del hecho se dio una vez nos registrarnos en las afueras de una cabaña-oficina perteneciente al parque; claro, después de hacer fila durante un momento. Los números lo indicaban, muchas personas ya habían ingresado el día anterior, sobretodo aquel jueves, más de 300 pax. solo este día, estimando una visita de más o menos 700 por estas fechas festivas. Allí, revisaron nuestras pertenencias para cerciorase de que no ingresaríamos bebidas alcohólicas, ni armas de fuego y corto punzantes. Sin problema alguno obtuvimos el visto bueno, claro una vez terminé de beber una lata de cerveza que deseaba trasladar con la intención de abrirla finalizando el primer día del recorrido (ni modo así es la vida).
Ahora si, nuestros pies suplantarían a cualquier medio de transporte para disfrutar del viaje, pero antes nuestro guía amablemente nos hizo algunas recomendaciones: “No se separen mucho, eviten beber mucha agua y descansar demasiado. Caminen a paso firme y con cuidado pues dentro el recorrido no existe puestos de atención médica, aparte del de Coroico, población que arribaremos al tercer día. Nuestros descansos no excederán los 20 minutos exceptuando los almuerzos; para evitar cansarnos tratemos de descansar solo en base a lo programado. Pueden beber agua de las vertientes si lo desean, pero si desconfían emplearemos pastillas de yodo. Encontraremos algunas tiendas improvisadas mientras caminamos, pero los precios de los costos duplican o triplican en relación a los de la ciudad de La Paz –cabe aclarar que Bolivia en este momento es el país con menor coste de vida de Sudamérica-. La basura que generen llévenla con ustedes, para conservar el camino. Si tienen cosas que en realidad no han de utilizar déjenlas en el vehículo antes que partamos, pues su equipaje no debería exceder los 7 kilos. En caso de molestia en sus pies no duden en avisarme para vendarlos o en otro caso emplear algún ungüento”.
Tambo de Lama Kucho (K. Allgoewer)
Dejamos atrás a la cabaña-oficina y a la Laguna Estrellani (bello lugar para sacar una fotografía grupal o al paisaje), quienes así lo deseábamos emprendimos desde allí el paso empleando nuestras extremidades inferiores, otros tomaron el servicio de transporte motorizado ofrecido en proximidades a la oficina-cabaña del parque para ascender a la Apacheta. Quienes iniciamos desde allí la caminata nos cubrimos el cuerpo con unos rompevientos, parecía que iría a llover. Era momento de ascender. Nuestro primer objetivo por vencer era la Cumbre Chacaltaya, a una altura de los 4600 msnm, para después de vencer una cansadora cuesta situarnos a los 4800 msnm. El sendero era claro, el frío cuestionaba la necesidad de tener puestas más prendas abrigadoras o dentro nuestras mochilas. Momentánea e intermitentemente era posible divisar la carretera La Paz-Coroico, además de algunas aves, vertientes y lagunas. Llegamos a los citados 4800 msnm, la Apacheta de Chucura Alto, después de casi una hora de caminata. Sin duda un logro importante para habituar a nuestras piernas a lo que seguiría durante este y los siguientes días. Ya situados en el punto más alto del camino, se encontraban una cantidad de piedras amontonadas unas sobre otras, al ascender la vista estas disminuían en cantidad; a decir de investigaciones arqueológicas y antropológicas andinas la conjunción del espacio sagrado era la representación de dejar atrás lo malo antes de continuar el camino. El sitio como indiqué tenía la denominación de Apacheta (punto más alto de un camino y sitio de valor sagrado, dónde se realiza un rito o ch’alla de solicitud de buena suerte a la Pachamama o madre tierra empleando hojas de coca y alcohol). Realizada la ch’alla, dejamos el lugar sagrado para continuar, ahora cuesta abajo, en medio de un paisaje aún ocre, cambiando en sus tonalidades poco a poco, rodeados de hermosos nevados, e intermitentemente al borde de algunos barrancos. La senda tímidamente iba adquiriendo pinceladas verdes entre la tierra y la piedra pizarra, el agua de las vertientes interrumpía algunas partes del camino; mientras, me percaté de como algunos pobladores avanzaban en dirección opuesta a la nuestra con sus llamitas, más tarde me enteré que esto era para ofrecer sus servicios de carga durante el trayecto a los turistas y guiarlos, o en otro caso para sacar su producción agrícola-ganadera a la venta. Una gran suerte, no nevó, ni llovió en esta etapa fría del recorrido, aunque quién sabe, pues no faltó quién con la intención de tentar contó que en una de sus anteriores visitas había visto allí nevar, sintiendo a la cordillera sumada a esta parte del camino llenos de matices blanquecinos hermosos, un paisaje para tenerlo en el recuerdo siempre; el viento y el relato explicaban el uso de los rompevientos puestos para cubrir el cuerpo y las pertenencias. Durante el descenso, se sentía secuencialmente ya un ligero cambio en el paisaje, podría decirse que estábamos dejando el alto andino para ingresar a la puna. Llegamos a la primera población: Lama Khuchu, allí habían pastizales intermitentes, también un Tambo (espacio de descanso e intercambio comercial, construido en tiempos del imperio incásico), los restos del vestigio arqueológico se conservaban respecto a sus paredes, las cuales conformaban tres conjuntos en medio del espacio abierto; lastimosamente sufrieron agresiones conmemorativas de anteriores viajeros quienes dejaron evidencia de que efectivamente estuvieron allí el año x (ustedes me entienden algo así como graffitis); allí también nos quitamos los rompevientos por ser ya menos necesarios. En el mismo lugar había unos botes de basura, los cuales por el lleno en su capacidad, daban a entender que ya había pasado bastante gente por el lugar, además otro grupo de jóvenes bolivianos estaba detrás de nosotros, quienes adelantaron su ritmo y nunca más volvimos a ver, esto mientras nosotros merendábamos un refrigerio. Satisfecho el estómago, continuamos el camino, llegando en media hora a un puesto de control situado en Samaña Pampa o Inti Wara Wara Yassi para otros; acá Don Eulogio (un poblador) colabora llevando la cuenta del paso de los viajeros en el libro de registro que le encomendó la policía. Dentro la tienda, uno puede adquirir mapas fotocopiados del recorrido, los cuales recordaban nuestro apenas comienzo (dentro, también vendían varios alimentos y bebidas embolsados y embotellados), al lado una señora dentro su tarima forrada de plástico ofrecía bebidas calientes y sándwiches. Una vez registrados retomamos camino, avanzando sobre pendientes no muy pronunciadas, cruzábamos pequeños puentes artesanales, se incrementaba la humedad; los nevados poco a poco se escondían a nuestra vista. Avanzando más, se podían divisar a lo cerca, algunos bosquecillos de queñua y kiswara (bellísimos arbustos andinos) y promontorios de rocas volcánicas. Cruzamos Tambillo, donde existían vestigios arqueológicos habitacionales, y más o menos a las 13:00 arribamos Chucura, 3900 msnm, población donde almorzamos y dónde había más gente dentro todo el recorrido, un pueblito del que gran parte de sus habitantes contratados por las Agencias de Viaje trabajaban brindando el servicio de porteadores o guías locales (es más las personas quienes cruzamos con sus animales de carga en el camino eran de allí). En Chucura se encontraba una especie de tranca donde se hacía un cobro, a decir de los encargados para la limpieza del camino y la manutención y construcción de puentes artesanales. La población también poseía una descuidada cancha de fútbol cubierta de pasto a disposición de todo aquel deseoso de practicar el deporte pasión de multitudes a una altitud de 3900 msnm. Un puente colgante que atravesaba el río dejaba la idea de que el Choro no era la única ruta precolombina para recorrer, claro no lo averiguamos, pues en esta ocasión era el Choro nuestro camino a seguir. Pagados los 10 Bs. que solicitaban los pobladores en la tranca continuamos el avance, rodeándonos cada vez de mayor vegetación, ingresábamos en los Yungas Altos, de matorrales intermitentes y sitios más empinados y hasta resbaladizos. Cada cierto trecho la senda se encontraba cubierta de agua, la cual se distribuía por entre los intersticios de las viejas rocas que formaban el camino, esto justificaba el uso de botas. Evidenciábamos muchas vertientes de las cuales era posible cargar agua para nuestro consumo, su sabor se aproximaba a lo dulce y lo obviamente refrescante (algunos amigos y compañeros de viaje disolvieron tabletas de yodo, pero al menos en el caso mío por el estomago de acero que tengo, jajaja, no vi la necesidad de tal cosa y para nada sentí daño alguno por consumir tal agua), la tentación me llevó a llenar mi recipiente en una vertiente que antecedía a una enorme roca sagrada, denominada Achachikhala (piedra vieja o antigua), aunque otros la conocen también como Jach’a Khala (Roca gigante), allí existían sombrillas artesanales y unos asientos que contrastaban de manera hermosa y acogedora con el entorno, además de unas rocas con bajos relieves que tenían forma de batanes o tazones; paralelamente a nosotros estaba el río Chucura bramando como debía. Pasado el descanso, aascensos y descensos estaban a la orden del día, en medio de un clima húmedo y ligeramente más cálido, nos rodeaba una vegetación arbórea y arbustiva, con troncos retorcidos y hojas gruesas o endurecidas; pinos y bambúes, además de la khantuta (flor símbolo patrio del país). Después de una larga caminata de dificultad no muy exigente, llegamos como a las 18:00 a Challapampa, población destino del primer día. Una familia nos atendió muy cordialmente, ofreciéndonos espacios para asentar nuestras carpas, cobrando 5 Bs./carpa a los visitantes individuales quienes no tomaron los servicios de una Agencia de Viajes. Había también áreas techadas y hasta habitaciones precarias. Challapampa se situaba a 2900 msnm a orillas del río Chucura., de cuyas aguas aprovechamos para mojar el cuerpo en la única ducha y baño existente hasta este sector recorrido (obviamente agua fría, temperatura natural). Cenamos unas truchas muy pequeñitas, lastimosamente de un sabor muy salado, para luego pasear por los alrededores. Sin querer interactuamos con otros viajeros, escuchando a algunos de ellos interpretar música con una guitarra criolla, luego opacada por el equipo de sonido de algún desubicado que a base de pilas hizo funcionar su radio, subiendo el volumen al máximo; obviamente junto al guía exigimos que reduzcan el volumen o apaguen dicho aparato a los molestosos. Había quienes aún hacían fotografías y trataban de observar algunos animales y plantas con más detalle, al menos hasta el anochecer; en mi caso, preferí dormir dentro mi sleeping a la intemperie, bajo un techo de calamina (gracias al cielo no llovió, sino al contrario tenía a mis ojos un cielo despejadísimo que me permitió ver algunas constelaciones de estrellas, acompañado por el sonido emitido por los insectos y una ligera brisa, sumando a ello el curso del río, cosa que al amanecer ya no fue tan de mi gusto pues la escarcha invadió a mi cobertor y mi cuerpo cambió descendió en su temperatura de una forma nada agradable). Los ojos cayeron y un día de recorrer un camino prehispánico empedrado atrás quedó, por el cual corrían arroyos, desniveles vencidos por escalinatas hechas con piedras planas, muros de contención, muros de seguridad, canales de drenaje conformados por intersticios funcionando perfectamente como sumideros, alcantarillas y puentes espaciosos; todo pasado 20 km y 8 horas de andar a pie.
Casa de piedra, Uma Palca (K. Allgoewer)
Puesto de cobro de ingreso en Chucura (K. Allgoewer)
Despiertos, a las 7:00 am llegaba el desayuno en tazas metálicas. Muchos de quienes habían acampado en Challapampa ya no se encontraban allí, habían emprendido ya la caminata. Partimos a las 08:00 am, en medio de una ruta más estrecha, más húmeda y resbalosa. Podíamos divisar inclusive frutillas silvestres, la presencia de árboles retorcidos de hasta 10m de alto, la presencia de insectos y aves percatados de nuestra presencia era evidente, loros y colibríes escondidos entre el verde vivo. Poco a poco la vegetación se alzaba en alturas cada vez mayores. Las hojas y ramas de los altos árboles cubrían buena parte de los rayos del sol que trataban de llegar a nuestros cuerpos. La mañana estaba por terminar y cerca de las 11:00 tomamos un descanso en Villa Loba, el almuerzo estaba esperándonos. Pasado el tiempo de la merienda me aleje un poco del grupo y pude acceder a otro desvío en la ruta que me dirigía para reencontrarme al río Chucura, aprovechando sus frescas aguas me bañe en ellas, para después nadar un poco, cuando al escuchar llamar por mi nombre me sequé y vestí, para luego recibir una reprimenda debido a que allí las aguas cambiaban en la fuerza de su corriente de manera inesperada. Continuando nuestro viaje por aquel lugar en que coincidían los ríos Chucura y Tiquimani, la vegetación cubría a ambos ríos, pudiéndose observar algunas palmeras, alisos, incienso, o nogales, hasta que arribamos un puente colgante situado sobre el río Chucura. No necesitábamos finalizar el cruce por el puente colgante para darnos cuenta de que el resto del camino iría cuesta arriba. Dejando los 2100 msnm para ascender nuevamente a más de 3000 msnm. La subida llena de curvas, nos hizo notar que estábamos en el población casi completamente deshabitada donde había una pequeña tienda en medio del camino, casi al borde del precipicio yungueño, atendida por una señora, quién ofrecía refrescos embotellados y también artesanales, consumí dos refrescos hervidos de durazno que sentaron muy bien a mi ser. Evidenciamos a lo lejos dos pequeñas caídas de agua juntándose como una “Y”, tomaban la forma de un solo chorro de agua, de ahí nos explicaron que derivaba el nombre de la población y por ende del camino. El calor era muy fuerte ya en este lugar donde casi no existía la presencia de sombra, peor aún para este habituado toda una vida dentro el altiplano; repentinamente la cuesta arriba se convirtió en cuesta abajo, la señalización indicaba que estábamos cerca del río Jucumarini, bello espacio dónde existía una caída de agua y desde el que evidenciaríamos insectos y mariposas de diferentes tamaños y colores, quienes nos acompañarían este día durante el resto del camino. Poco a poco iba avanzando la tarde, el resto del trayecto nuevamente sería de ascenso, pero inesperadamente observamos unos platanales, habíamos cumplido el objetivo del día, llegar a San Francisco dividido por dos campamentos distanciados a menos de cinco minutos el uno del otro, nosotros nos asentamos en el segundo espacio. Urgía la necesidad de un mingitorio, encontramos una letrina bastante utilizada, obviamente, a pesar del deseo no era momento para solicitar una tina, una taza de baño y agua caliente. En este lugar no había una ducha sino una manguera de la que emanaba un chorro muy delgado y con muy poca presión, así sin más, con cierto temor a ser descubierto en plena desnudez, comencé a tomar una ducha ayudado de un bidón, refrescando de esta manera a mi cuerpo. La noche había llegado, y el saber que solo faltaba un día más para cumplir con tan hermoso trayecto alegraba y también generaba cierta tristeza; ya había charlado con gente por completo desconocida anteriormente, hoy grandes amigos. Allí si pude pedir unas botellas de cerveza, cuyo efecto sumado a la luz de la luna y al borde del abismo generaron en mí una satisfacción incomparable, todo gracias a el grupo y dos familias quienes vivían en el lugar denominado oficialmente Kusillinani, pero más conocido como San Francisco (debido al nombre de la tienta donde acampamos, así se llamaba el dueño). El momento de degustar la noche y de descansar para continuar el día siguiente llegó.
Batanes, Jiska Ilampata (K. Allgoewer)
Camino del Choro (K. Allgoewer)
El día tres estaba presente, y con él una indecisión muy fuerte, algo así como una alivio engañoso: “ya termina el calvario después de 2 cansados días”, más aún para una persona no muy asidua a caminar tramos largos y llenos de ascensos y descensos; también pero existía una invasión de tristeza, no faltaba mucho para dejar tan bello ecosistema (muy pesar de no estar conservado en su plenitud, a veces invadido por la basura, donde tanto habitantes como visitantes desgastaron la antigua senda, pero no por eso trayecto sin belleza, donde no cualquiera podía estar, atravesando cambios climáticos y paisajísticos de trascendencia). Ahora casi todo sería descenso, a exceptuar por un tramo diagonal para su subida no muy amigable, pero de características insuperables. Sin más cargando nuestras pertenencias, continuamos después de habernos despedido de las familias del sitio de camping; compré unos cuantos plátanos aún por madurar en el primer campamento a un precio ridículo, pero de un sabor exquisito. La cosa parecía bastante fácil, además todo el grupo pudo percatarse de mayores caídas de agua cristalina derivados de vertientes. Muy cerca se encontraba un muro de contención cuya construcción se hizo aprovechando la jocosidad de la serranía, de allí se desprendían gotas de agua, el lugar era en sí una peña tornando colores oscuras hermosos en sus tonalidades. Este día no sufrimos para nada de agua hasta el medio día ya que la recargábamos constantemente de hermosas cascadas que seguían en el trayecto, pero un grave error fue el no haber sabido que antes del puente colgante sobre el río Coscada (conector de la Cuesta del Diablo), estaba la única vertiente hasta llegar a Bella Vista, 2000 msnm (donde por cierto había una tienda), y que peor, desde Bella Vista, hasta el Chairo, no volveríamos a ver más lugares donde proveernos del líquido elemento, además, el camino después de la Cuesta del Diablo hasta Bella Vista ya no era empedrado y era tan angosto que permitía solo el avance cómodo de una persona (una lástima que pasando esta población haya un promontorio de botellas plásticas que rompen por completo el entorno). Este trayecto, sin duda fue el de más adrenalina. Desde el reinicio aquel día en la caminata hasta las primeras horas de la tarde podían evidenciarse en este tiempo una gran cantidad de orquídeas, nogales y gramíneas de variados tamaños y colores. La penúltima población por arribar era la de Sandillani 2000 msnm, donde se encontraba radicando por una ya gran cantidad de tiempo todo un personaje a quién denominaban el ermitaño japonés, cuyo nombre verdadero es Tamiji Hanamura, guarda parque ad honores, quién por voluntad propia lleva un registro de visitantes a su morada, una amable persona a la que no se justifica el denominarlo ermitaño, poseedor de un hermoso jardín y algunos vegetales en cultivo. También en el lugar existía una tienda de los comunarios, pero sobre todo resaltaba un albergue comunitario bastante atractivo, cómodo y de una gran cantidad de servicios, en el cual si uno deseaba podía hospedarse, para practicar también turismo de observación y naturaleza transitando senderos muy temáticos, pero como nosotros ya habíamos planeado el viaje con el presupuesto más o menos ajustado en esta ocasión no pudimos acceder a tan tentadora opción; el albergue comunitario tenía el nombre de URPUMA. Descansados nuevamente avanzamos ya por un sendero menos dificultoso y también menos cubierto de vegetación, rodeados por una gran calor, donde nuevamente no había agua. Sin embargo al las 14:30, después de vencer un zig-zag ondulado de curvas en descenso, ya habíamos llegado al Chairo 1300 msnm, empapados de agua pues 15 minutos antes de nuestro arribo a la localidad llovió torrencialmente. Observábamos como turistas individuales buscaban un medio de locomoción para llegar hasta Coroico o en cambio a La Paz, hablando con uno de ellos, comentaba que era posible acceder de regreso a La Paz caminando entre 1:30 a 2:00 horas, hasta llegar a Pacallo, cruce en el que con un poco de suerte y paciencia uno podía encontrar vehículos de transporte público los cuales los lleven a Coroico o en otro caso a La Paz, siendo lo último más difícil debido a la temporada y a que los coches que salen de Coroico regularmente pasan por el lugar llenos, siendo la única posibilidad para obtener transporte vehicular el esperar con mucha paciencia el paso de alguna de las líneas provenientes del norte del departamento; en otro caso uno podía alojarse en el Chairo o en la localidad de Pacallo. Son cosas que suceden cuando los únicos medios de locomoción motorizada son un camión y una vagoneta en aquella locación que arribamos terminando la senda de tres días. Es un poco molesto y evidente el enterarse que son muy pocas familias quienes promueven nuevos emprendimientos turísticos en toda el Área Protegida, se podría pasar más tiempo dentro del Parque Cotapata y el Camino Precolombino del Choro. Terminado el almuerzo, ya debíamos partir para Coroico en la vagoneta de la Agencia de Viajes, a pasar una noche de pachanga…
…Sin embargo Coroico, sus atractivos y servicios turísticos, es motivo para otra entrada ya hecha en esta guía de turismo de Bolivia y espacio de información turística real, donde lo que importa son las opiniones y bitácoras de los turistas y viajeros reales o potenciales, quienes deseen CONOCER BOLIVIA VIAJANDO.
Camino del Choro antes de Chucura (K. Allgoewer
Características generales del Camino del Choro
En el departamento de La Paz, dentro las provincias Murillo y Nor Yungas se encuentra el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, que en sus interiores alberga al Camino Prehispánico del Choro. Sus alrededor de 350 habitantes (dentro el trayecto del camino precolombino) hablan los idiomas castellano, aymará y quechua; en una composición de una gran mayoría de emigrantes de los yungas y poblaciones andinas. La actividad económica imperante es la agricultura-ganadería y el turismo, aunque esta última es de su atención central en temporadas altas de manera más o menos improvisada.
En el Camino Precolombino del Choro es imposible dar una altitud, debido a su composición por bastantes altitudes (desde los 4600 hasta los 1300 msnm), tampoco una temperatura promedio, pues se calcula que para cada 100m de diferencia de elevación la temperatura promedia cambia aproximadamente 0,6 °C, con temperaturas pro debajo de 1 °C hasta los 25 °C.; peor aún es tratar de definir su clima, seco y frío en el Alto Andino, la zona más fría con heladas todo el año; la puna y yungas altos, con precipitaciones principalmente de nieve y granizo; los yungas medios, con un clima frío y muy húmedo con frecuentes heladas y lloviznas todo el año; finalmente un clima sub-tropical húmedo. Mayor estacionalidad con una época seca entre junio y septiembre en los yungas bajos o bosques húmedos montañosos de yungas.
Su historia básicamente tiene que ver con tiempos precolombinos remotos, en los cuales se abrieron sendas para establecer intercambio comerciales entre los yungas y los andes u otras regiones poseedoras de población y cultura, hasta que una vez entrado el imperio Incásico se emplearon los caminos y refaccionaron, estableciendo incuso establecimientos de hospedaje y descanso mejor conocidos como Tambos, también por mucho tiempo se empleo la senda como camino de herradura con la llegada de los españoles, e incluso durante la república, perdiendo luego importancia con el desarrollo de la carretera desde La Paz hacia los yungas. A partir de los años 60 comenzó el ingreso de turistas y aventureros.
Minas explotadas en diversos sectores utilizaron también el sendero precolombino del actual área protegida (promulgada como tal desde 1993 por decreto del entonces presidente Jaime Paz Zamóra). Luego los mineros abrieron caminos carreteros.
Antes de la reforma agraria, ocurrida en 1952, existían en lo que actualmente es el Parque Cotapata, numerosas haciendas dedicadas, principalmente, a la producción de café, cítricos y coca, especialmente en la parte baja. En aquellas épocas, familiares y amigos visitaban a los hacendados, permaneciendo períodos prolongados en el lugar, aprovechando el clima para bañarse en los ríos y disfrutar de la naturaleza.
Luego de la división de las propiedades, algunas personas de La Paz compraron las antiguas casas de las haciendas, y las transformaron en casas de veraneo, paralelamente los pobladores emplearon el camino para prestar servicios turísticos y sacar su producción ganadera agrícola.
Geológicamente hablando podría decirse que la historia del lugar tiene que ver con la llegada de la glaciación y la posterior creación de sitios empinados por el desliz de aguas de los cursos de nacientes y ríos al pie de los nevados, generando de esta forma zonas muy húmedas y propicias para el crecimiento de ecosistemas muy variados en los cuales se presentó luego diferentes temperaturas según la altitud, generando así diferentes climas y zonas de biodiversidad.
La distancia que separa al Camino Precolombino de la ciudad de La Paz (comenzando la ruta desde la Cumbre Chacaltaya) es de aproximadamente 30 km.. El promedio del tiempo de viaje en vehículo motorizado por para llegara la cumbre es de 50 minutos. El servicio de transporte puede tomarse en el Ex Surtidor de la Zona de Villa Fátima de la ciudad de La Paz por el precio que oscila entre los 5 a 10 Bs. (poco menos o poco más de 1 $us). Partiendo cada hora con dirección por lo general a Coroico, Caranavi y otras poblaciones del norte de la ciudad de La Paz; otra opción es contratar los de servicios de alguna Agencia de Viajes en la ciudad de La Paz. NOTA: Debe recordarle uno al chofer del vehículo que su destino es la Cumbre donde se avizora una estatua de Cristo para ser avisado. Una vez terminado el trayecto en la localidad de Chairo uno puede contratar el servicio de transporte al dueño del camión o de una de las dos vagonetas existentes, quienes por lo regular (en temporada baja sobre todo) parten con destino a Coroico quines exigen un monto para cubrir todos los asientos disponibles o en otro caso alrededor de 15 Bs, por persona. De otra forma uno puede continuar caminando desde el Chairo por un tiempo aproximado de dos horas hasta Pacallo y el cruce de la carretera nueva Cotapata-Santa Barbara y esperar para encontrar un vehículo el cual lo lleve hasta Coroico o La Paz a un precio estimado de 25 Bs.
El atractivo del Camino Precolombino del Choro
Básicamente en el relato o la bitácora se indica cual es el atractivo, aunque de todas formas esta se centra en las actividades de observación de fauna o flora, práctica del treeking e interpretación de espacios patrimoniales o arqueológicos.
Vista del camino precolombino
Grado de dificultad
El grado de dificultad para realizar el trayecto a pie del Camino Precolombino del Choro se encuentra entre lo poco exigente y exigente, o dicho de otra forma, medio alto y alto. El recorrido se conforma por 57 km recorridos a pie.
Infraestructura
Debido a la condición de área protegida y a la calidad de vida de la población, no es posible encontrar servicios como energía eléctrica, agua potable alcantarillado, baños públicos. Aunque poblaciones como Samañapampa y Chucura cuentan con electricidad, las poblaciones donde generalmente se acampa cuentan con baños y duchas cuyas aguas provienen de los ríos. Actualmente no hay ingreso de señal para líneas telefónicas de calcular. Existen establecimientos educativos en algunas de las poblaciones, pero ningún establecimiento de atención medica hasta Coroico o la ciudad de La Paz, motivo para tener precaución durante la aventura. Los productos básicos a encontrar en las tiendas son panes, enlatados como atún o sardinas, refrescos con y sin gas y comida chatarra, aunque es posible consumir comida preparada a petición en las tiendas o campamentos de las poblaciones existentes dentro el camino precolombino; es posible dentro las tiendas también encontrar algunos medicamentos muy esenciales y básicos. No hay televisores, por lo que a ciencia cierta no estoy enterado si reciben señal televisiva, pero si existe señal de algunas radios AM dentro el parque.
Servicios Turísticos
Para arribar el Camino Precolombino y recorrer sus atractivos dentro y a sus alrededores de manera organizada, uno puede tomar los servicios de una Agencia de Viajes en al ciudad de La Paz o comunicándose con la Asociación de guías de turismo y porteadores de Chucura en la cumbre durante la temporada alta (abril-junio), dentro el sendero los pobladores a petición le puede ofrecer alimentación (no compuesto por amplios menús y en base a productos criollos cuyos precios oscilan entre los 10 Bs. y refrescos que oscilan entre los 8 y 15 Bs.), hospedaje (en alguna de las casas y espacios para acampar o tiendas de los pobladores durante el recorrido cuyo precio oscila entre los 5 Bs), transporte en El Chairo, Pacallo, o Coroico. Sobresale de todos los prestadores de servicios el albergue comunitario URPUMA situado en la población de Sandillani, quienes pueden brindarle además de hospedaje una serie de servicios turísticos.
Trabajo conjunto del cuerpo de protección y el equipo núcleo de planificación (D. Robison)
Costos por ingresos
El único costo por ingreso es cancelado en la comunidad de Chucura en su tranca (población a la que se accede el primer día de caminata), allí los pobladores le solicitarán 10 Bs. destinados a su decir al mantenimiento del camino. Por otro lado si uno toma los servicios de una Agencia de Viajes cancelará en promedio un monto de 100 $us., variando según su necesidad de servicios.
El mejor momento para visitar el Choro
Semana Santa o entre los meses de Abril-Setiembre (temporada alta).
Bibliografía y fuentes consultadas
- MONTAÑO, Flavio; MICHEL, Marcos; ERGUETA, Patricia.
“CAMINOS PRECOLOMBINOS Departamento de La Paz”, 2007, La Paz-Bolivia
- CARRERA DE TURISMO U.M.S.A
“Revista especializada de la Carrera de Turismoi Nro. 6”, 1994, La Paz-Bolivia
“ESTRATEGIA PRELIMINAR DE DESARROLLO TURÍSTICO EN EL PARQUE NACIONAL Y ÁREA NATURAL DE MANEJO INTEGRDO COTAPATA”, 2000, La Paz-Bolivia.
“PLAN DE MANEJO DEL PARQUE NACIONAL Y ÁREA NATURAL DE MANEJO INTEGRADO COTAPATA”, 2005, La Paz-Bolivia.
*Las fotografías fueron tomadas de la misma fuente.
Relatos y letras ajenas
Sobre El Camino Precolombino del Choro aparte de la información brindada en este espacio se puede encontrar siempre algo y/o mucho más en Internet, tal es el caso de direcciones web muy recomendables.
Los que hicieron turismo en el camino del Choro
Blog de viajes: Caminando de La Paz a Coroico
Rocío, Iván y Joan: La ruta del Choro (travel blog)
Chroniques d’un bleuet voyageur: El treck del Choro
Los que (d)escriben al camino del Choro
Pingueando.com: CAMINO DEL INCA - El Choro
PARKS WATC: Parque Nacional y ANMI Cotapata
,,,HASTA EL SIGUIENTE VIAJE Y QUEDAN INVITADOS A HACER SUS COMENTARIOS EN ESTA GUÍA DE TURISMO DE BOLIVIA Y ESPACIO DE INFORMACIÓN TURÍSTICA REAL, DONDE LO QUE IMPORTA SON LAS OPINIONES Y BITÁCORAS DE LOS TURISTAS Y VIAJEROS REALES O POTENCIALES, EN SÍ QUIENES DESEEN CONOCER BOLIVIA VIAJANDO.

2 Opiniones y relatos:
Me encanta el contacto con la naturaleza y viajando llegue a tu blog. Enhorabuena por tu trabajo y espero seguir visitándolo. Un cordial saludo desde "Panorámica Cazorlense", un blog natural cien por cien.
Abraham el trabajo noble es compartido y gracias por visitar nuevamente este espacio. Jaen y Czaorla espero que hayan logrado un aumento en us flujo turístidco gracias a tus blogs. Al parecer tu evolución ha ido grande respecto a su influencia para el turismo interno.
Abrazos.
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