De fríos atardeceres y amaneceres, a veces con viento entre sus calles de tierra (recomendable es el recorrerla moderadamente abrigado). Sus calles son una combinación interesante diferente a la del damero español muy común en Latinoamérica, entre su desorden aparenta un laberinto con intenciones de formar una espiral. Hay casi una nulidad de movilidades surcando sus calles, aunque pasan muy cerca de allí flotas con destino a Potosí; a veces solamente la entrada a la población tiene algún coche esperando la salida de los pulacayeños hacia Uyuni. Sus calles, son de colores apagados, ya casi irreconocibles, ellas acogen a edificaciones que contienen vivencias de un pasado en el que la gente se encontraba muy ocupada, tiempos en los que se encontraban diferentes productos para un consumo precario y hasta muy exigente. Un espacio increíblemente poblado en el ayer, entre la nada de un territorio agreste; lugar dónde solo la ambición minera des de tiempos precolombinos pudo más que las inclemencias, luego, temporalmente llevaderas y hasta nulas. Maquinarias de inicios y mediados del siglo XX, chatarra, rieles, trenes, fábricas, casas; la sede de un sindicato en el que los trabajadores mineros buscaban seriamente hacerse del poder; la casa de un Ex Presidente que se hizo de una de las empresas minera más importantes de nuestra historia; un ingenio minero que contiene aún residuos de mineral lavado; unas cuantas mujeres de pollera seleccionando y limpiando el mineral; una bocamina extensa, alrededores donde mientras las rocas hacen caprichosas figuras las vicuñas, viscachas, ñandúes y liebres se esconden.
Pulacayo, es la descripción anterior y mucho más. Un museo, vestigio humano de melancolía. Historia entre bellísimos e interesantes atractivos turísticos, deseo de resurgimiento de las pocas personas que todavía lo habitan. Allí casi no existen servicios turísticos, solamente la gente brinda el servicio de guiarlo y dependiendo de la ocasión puede ofrecerle un plato de comida y bebida; de infraestructura incompleta, a veces con cortes de luz, así es, ¿Para qué mentir al respecto? Su poca gente entre tanto metal es lo valioso, gente de calidez siempre dispuesta a colaborar en medida de sus posibilidades hasta para brindarle alojamiento. Pulacayo, población para en esta ocasión cumplir el sueño que todos deberíamos hacer realidad, sueño perseguido por esta Guía de Turismo de Bolivia, CONOCER BOLIVIA VIAJANDO.
Características generales
En el departamento de Potosí (localizado en la región occidental del país), dentro la provincia Antonio Quijarro se encuentra el poblado de Pulacayo. Sus hoy apenas 370 habitantes hablan los idiomas castellano y quechua; en una composición de oriundos y mineros relocalizados (quienes trabajaban anteriormente en minas de otra población). La actividad económica imperante en Pulacayo desde tiempos prehispánicos, la colonia e inicios de la república fue: primero la minería y luego en 1962 la industria (la explotación minera hoy aún se practica aunque en condiciones precarias y por muy pocos trabajadores); dejando de lado la observación romántica y siendo más realistas los pulacayeños de nacimiento sostienen una economía en base a un pequeño comercio, administran algunas tiendas de barrio o en ultima instancia trabajan en Uyuni para regresar a reposar en su pueblo; actualmente casi ya no existen pobladores que sostengan la economía de Pulacayo, ahora los pulacayeños se encuentran disgregados dentro y fuera del país en calidad de residentes dejándole al pueblo el adjetivo de “pueblo fantasma”.
Cobijado por las faldas del cerro Paisanito, Pulacayo se sitúa a una altitud que oscila entre los 4136 msnm, y una temperatura promedio de 6º C, su clima es seco, frío y con vientos, intermitentemente también se presentan descensos extremos en la temperatura, casi no llueve y la mayoría del tiempo los días son soleados.
Su historia esta matizada por la gloria y el olvido. Los ínfimos documentos escritos recogidos y las muchas fotografías lo demuestran. Entre los pocos quienes han escrito sobre el pasado de Pulacayo se encuentran Prudencio Bustillos, Jhony Plata Chalar y Eddy Paravicini Ramos, informando que por estos suelos ya en tiempos precolombinos se trabajaban minas de plata, posteriormente durante el imperio incásico en Mauka Pulacayo (viejo Pulacayo) se transportaba el mineral a lomo de llamas; en tiempos de la colonización (1580) un grupo de españoles continuaron la explotación al arribar primero Huanchaca, deteniéndose finalmente en Mauka Pulacayo donde algunas minas estaban taponadas, pero no por eso sin mineral, así, la explotación fue continua a excepción de los tiempos en que acontecieron los sucesos rebeldes de Tupac Amaru y Tupac Katari en 1780 donde tuvieron que interrumpir la labor hasta que se apacigüen las aguas, así pasado el tiempo regresaron los hispanos en 1790 a extraer el mineral, aquel entonces el principal dueño de las minas fue el vasco Manuel Tardío; muchos desconocen que de las entrañas de Pulacayo se sirvieron también los habitantes del viejo mundo, dato de importancia es el como confundían la plata pulacayeña durante su internación en la Casa de la Moneda con el producto de las vetas de Porco, un ejemplo del servicio anónimo a España. Tuvieron que pasar 253 años antes de la explotación republicana, el 17 de diciembre de 1833 nació la “Sociedad Mineralógica de Huanchaca” a la cabeza de un minero español llamado Mariano Ramírez. Más tarde en 1856 Aniceto Arce adquiriendo las acciones de Ramírez, junto a Manuel Argandeña, José Ignacio del Río y Juán Elías del Dúo cambiaron la razón social de la sociedad por la “Compañía Huanchaca de Bolivia”. En 1872 Arce se vincula con capitales anglochilenos, Chile adquiere un mayoría de acciones mineras, Pulacayo entra en tiempos de una mayor bonanza económica. El centro minero recibe el privilegio de ver ingresar al primer tren por el ferrocarril que vinculó a Chile con Pulacayo en 1888. La empresa Huanchaca costeó muchas obras, tal es el caso del ferrocarril Oruro-Uyuni que en 1892 es construido gracias a Pulacayo, además de construcciones que hoy son consideradas monumentos nacionales (el Puente colgante del Pilcomayo, el Palacio de la Florida y además el Castillo de la Glorieta fueron erigidos con el concurso monetario de Huanchaca, quedando entre otros caminos, líneas telegráficas, etc.). En 1946 ocurre toda una sorpresa política revolucionaria, emerge a luz la TESIS DE PULACAYO, la cual es lastimosamente usufructuada en todo su contenido por el primer gobierno del MNR. El ingreso del modelo Estado como empresa gracias a la ley de nacionalización de las minas, dio nacimiento a la COMIBOL (Coorporación Minera de Bolivia) en el país, asimismo emergió la “Empresa Minera Pulacayo”, producto del casi forzado cambio en la razón social de la “Compañía Huanchaca de Bolivia”. Nadie en Pulacayo estaba enterado, lo fatídico estaba por llegar, en 1958 se produjo un golpe certero y de muerte a la mina, descendieron los precios de los minerales entre ellos el estaño, se dio una terrible baja en la producción de la “Empresa Minera Pualcayo” debido principalmente al trabajo fuera de condiciones requeridas por los mineros, el trabajo se hacía difícil y por ende llegó el momento insostenible, “inevitablemente” se produjo el cierre de la mina y por ende el despido masivo de trabajadores. Comenzó un descenso de población inevitable en Pulacayo y la ex empresa minera optó por crear la Planta Industrial de Pulacayo, una planta que contó con excelente maquinaria para la metalmecánica, así parecían llegar nuevos tiempos gloriosos, Pulacayo se convirtió en referente dentro el rubro de la metalurgia, era increíble la calidad y el numero de partes, repuestos y equipos en metalmecánica que elaboraban; de repente y sin aviso llego la última puñalada a la población, la ley 21060 conllevó el cierre de las empresas estatales, Pulacayo no fue la excepción y así llego el fin de la bonanza en Pulacayo, se despidió a cientos de trabajadores, todos los pulacayeños, a excepción de algunos casos extraños, quedaron desocupados todos y sin otra opción que la migración; el pueblo, las casas y la maquinaría solo tenían un futuro hoy presente: El polvo, el deterioro y el olvido..
La distancia que separa a Pulacayo de Uyuni es de 22 km. El promedio del tiempo de viaje por tierra es de 45 minutos. El servicio de transporte puede tomarse en las afueras del Mercado de Uyuni (cercano a la Oficina de Correos de Bolivia), donde algunas camionetas, y buses ofertan sus servicios hasta la población de Pulacayo por el precio de 1 o 2 $us. y parten una vez hayan llenado el automóvil de pasajeros; otra opción es contratar los de servicios de alguna Agencia de Viajes en Uyuni.
El atractivo de Pulacayo
Sin lugar a dudas la historia es el primordial atractivo de Pulacayo, al igual que los pocos habitantes ancianos de ella, quienes predispuestos a conversar recuerdan lo que otrora fue toda una ciudad con una población de más de 22000 hab., los mejores tiempos del poblado. No es posible dejar de evidenciar la singularidad de una gran cantidad de construcciones habitacionales e industriales con que cuenta, hoy por hoy casi todas ellas deshabitadas, resguardadas por un candado y hasta tapiadas; sus ventanas “protegidas” por la tierra muestran los empolvados contenidos que prestaron funciones importantes en el pasado. Es imposible no notar la presencia de la estación de trenes, hace ya más de 50 años fuera de funcionamiento, cuyas ferrovías hoy quedan como resabios desmantelados; el vagón asaltado por la banda de Bustch Cassidy y Sundance Kid; el Sindicato de Trabajadores Minero; la gran casona de Aniceto Arce que cobijó a su propietario y a la gerencia de la Compañía Huanchaca de Bolivia; el trencito, la primera locomotora en ingresar a Bolivia; otros atractivos en un largo etc, etc, podrían citarse de la belleza especial y el atractivo de Pulacayo. A sus alrededores Mauka Pulacayo, Huanchaca, el Valle de Rocas, Yana Pollera, las aguas termales en Caleras, etc. Pulacayo casi un pueblo fantasma cubierto por el polvo tiene bastantes atractivos los cuales se quedan en eso no más lastimosamente atractivos, pues no es un destino turístico equipado, un espacio especial que el corroer del tiempo y el error de la política como siempre no han perdonado, un poblado en añoranza y espera de un resurgir industrial o turístico.
- La ferrovía y estación de trenes. La primera red ferroviaria en construirse fue impulsada por Aniceto Arce mediante la “Compañía Huanchaca de Bolivia”, adquiriendo poco después de la “Guerra” del Pacífico por el precio de 3000000 de libras esterlinas la ferrovía privada de la “Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta” de Chile, construida de 1873 a 1883 “Antofagasta-Pampas Altas” (ya en conflictos antes de la guerra con el gobierno, debido al deseo estatal-boliviano de aprovecharla públicamente, luego a causa de la imposición del impuesto de 10 ctvs. por quintal de salitre exportado; “motivos” que desencadenaron la “Guerra” del Pacífico y a la posterior usurpación marítima y del litoral Boliviano). Una vez realizada la adquisición en 1887, la ferrovía se llamó “Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia”; Arce hizo tratativas para hacer real su intención de prolongar la línea. La primera extensión llegó a la frontera (Ascotán), luego la Compañía Huanchaca propuso al gobierno extender la línea, Ascotán-Uyuni, la propuesta fue aceptada; antes de concretar las nuevas intenciones se traspasó la propiedad en 1888 a la empresa inglesa “The Londres and Bolivia Company Limited”, bajo un contrato que le otorgaba su administración en calidad de arrendataria por lapso de 15 años a la “Compañía Hunachaca de Bolivia”. El ferrocarril llegó a Uyuni el 25 de noviembre de 1889, producto de ello la posterior creación de la ciudad de Uyuni, también con capitales de la “Compañía Huanchaca de Bolivia”. Uyuni-Pulacayo, se conectaron mediante las rieles a finales de 1889, por razones obvias, durante el auge minero de la “Compañía Huanchaca de Bolivia”, la ferrovía Uyuni-Pulacayo tenía como características el ser angosta y de corto recorrido (39 km. de extensión); fue construida gracias a las cláusulas del contrato y ley de concesión original de 1888 a la empresa “The Londres and Bolivia Company Limited”, que no significaba la alteración de lo propuesto y acordado entre Arce y el gobierno.
La locomotora No. 5 situadaen la Estación de Trenes de Pulacayo
La Torno mesa donde se cambiaba la dirección de entrante-saliente a los trenes
Actualmente lo poco que queda de la desmantelada línea férrea pertenece a la Corporación Minera de Bolivia, fruto de la nacionalización de las minas, debido a que la compañía al vender el ferrocarril se reservo la propiedad de este ramal. Por la estación y la ferrovía pasaron toneladas de plata y estaño, mucho dinero para adquisición de productos y el pago de sueldos, gente de todo tipo de nacionalidad. En esta estación hay trenes muy bien conservados, ansiosos de partir, los depósitos aún se encuentran llenos, se puede evidenciar encomiendas de partes metálicas que nunca llegaron a su destino; una Torno mesa en la que viraban los trenes de posición para salir de la estación hacia su destino; los vagones asaltados por Bustch Kassidy y Sundunce Kid…
- El vagón asaltado por Bustch Cassidy & The Sundance Kid.
Vagón asaltado por Bustch Cassidy & The Sundance Kid
Los pistoleros más afamados de E.E.U.U. por inesperadas acciones del señor destino llegaron a territorio boliviano, cansados de la vida sedentaria, común y corriente a la que trataron de acostumbrarse dentro una hacienda argentina; volvieron para hacer prevalecer su oficio: el asalto. Anoticiados de la existencia de ricas minas de plata y oro, se aposentaron en los andes bolivianos el año 1907. El asalto más importante propiciado por ellos (entre varios) fue el hecho al tren con dirección Uyuni-Pulacayo, que en su interior llevaba dinero para la paga de todo el personal la “Compañía Huanchaca de Bolivia”; motivo para la posterior persecución policial impulsada por los afectados dueños de la empresa minera (el grupo encargado estaba conformado por gendarmes argentinos, policías bolivianos y el detective Dimaggio de la Agencia Pinkerton de E.E.U.U). Posteriormente en 1915 sin más, desapareció la banda, y así se tejieron bastantes versiones sobre el porque, donde y como murieron los pistoleros; dicen algunos que murieron rodeados en la población minera de San Vicente (cerca de Tupiza), otros indican que una vez atrapados fueron conducidos a E.E.U.U. para ser juzgados y condenados y en el camino fugaron. A ciencia cierta se desconoce el paradero de los cuerpos de los bandidos, lo único certero es la leyenda e idolatría que se ha hecho manifiesta en el tiempo hacia estos personajes; al punto de ser convertidos en héroes y haber impulsado un film hollywoodense con la actuación de Paul Newman, Robert Redford y Katherine Ross: Butch Cassidy (1969),. Acá en Pulacayo, queda de ellos solo el vagón asaltado, en el que aún se pueden observar con claridad los disparos salidos de sus armas de fuego.
- La primera locomotora en Bolivia.
Primera locomotora en llegar a Bolivia
Con tan solo 70 cm. de alto, casi un juguete se encuentra al lado de un barco a escala la primera locomotora que en 1890 circuló por suelo boliviano. La pequeña locomotora estadounidense “1” fue construida por la “BALDWIN LOCOMOTIVE WORKS” en Filadelfia, se la bautizó como “Unión”; se encuentra en muy buen estado, bien pintada y con las placas resplandecientes. El nombre probablemente se debe a que la maquinita unía Antofagasta en la costa del Pacífico y Pulcayo, para transportar el mineral pulacayeño extraído que iría a ser exportado desde el Pacífico.
- El Sindicato de Trabajadores Mineros y la Tesis de Pulacayo.
Sindicato de Trabajadores mineros, lugar en el que nació la Tesis de Pulacayo
La importancia de este edificio burdo en su construcción se encuentra en lo ocurrido dentro y las personas a las que acogió, entre ellas el mismo Juan Lechin Oquendo, todo un personaje de la Central Obrera Boliviana durante la década de los 50’s. En 1946 se redacto en sus interiores un documento socialista influenciado por las ideas de Leon Trotsky y de gran trascendencia nacional: La Tesis de Pulacayo. El fin perseguido por tan importante documento impulsado por la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) era el de la revolución armada minero-obrera, la toma del poder, para situarlo en manos obreras de los mineros, la clase trabajadora y el pueblo de Bolivia; además de la eliminación el sistema capitalista atrasado y fascista. Sobre la Tesis de Pulacayo hay muchos sindicalistas quienes hoy por hoy indican que la revolución del 52 propiciada por el MNR no fue más que un mal plagio y ultraje político hecho al documento.
- La casa de Aniceto Arce y Gerencia de Huanchaca.
Casa de Aniceto Arce y Gernecia de la "Compañía Huanchaca de Bolivia"
Aquel espacio edificado en 1878 acogió a quién luego fue presidente, el abogado e industrial minero Aniceto Arce Ruiz. En Pulacayo hubo quienes dijeron que en una época, el presidente de Bolivia vivió en la casona de bellos balcones decorada al estilo europeo, mudando la administración del país, debido a su necesidad de cumplir también sus funciones como administrador de la mina de plata. Actualmente el interior de la propiedad acoge documentación de la “Compañía Huanchaca de Bolivia”, un telégrafo, fotografías y pinturas antiguas, además de muebles hermosos pertenecientes en su momento al ex presidente y la Gerencia de Huanchaca.
Respecto a Arce de manera resumida se podría indicar que fue el impulsor de la integración ferroviaria y vial de nuestro país; responsable de la normativa bancaria; fundador de Uyuni; creador de la red telegráfica de Potosí. Su esposa, hija de uno de los socios de la empresa Huanchaca, propició su ingreso en la empresa, donde luego él se convirtió en el principal accionista. El “conservador” vivió en carne propia la calumnia liberal, sus opositores lo calumniaron de traidor a la patria debido a la ferrovía Antofagasta-Uyuni, satanizaron tal obra como un “caballo de Troya para la invasión chilena”. Una vez concluida su obra de la ferrovía debido a la malinterpretada de su posición pacifista, no cobarde, sino de convicción profunda respecto al suceso chileno de la toma del litoral boliviano, hizo expresión de las siguientes palabras: “He luchado no solamente con la naturaleza que se oponía tenazmente a mi proyecto, sino también con vosotros que pensabais que abría un camino para nuestros pasados enemigos, los chilenos. Pero mis esfuerzos no eran para eso, eran para que el progreso llame a nuestras puertas y conduzca a nuestra Patria a un futuro de eterna grandeza. Si hice bien, fue solamente por cumplir mi deber, si hice mal, aquí me tenéis, matarme”.
- La bocamina y sus interiores.
La bocamina auxiliar de Huanchaca
Alrededor de 2 km. son posibles de recorrer de este socavón, del cual se extraía el argentífero mineral. El socavón auxiliar se encuentra a faldas del Paisano y tiene una extensión total de 6 km. Allí los mineros provenientes primordialmente de Yura según Ángel Rivera “desarrollaban la labor de perforación con el cuerpo desnudo y por tan sólo 15 minutos. Al ser volcánica, el área tenía agua hirviente en su interior y los obreros trabajaban a 45 grados centígrados. Incluso, un grupo de jóvenes se dedicaba a refrescar a los trabajadores con mangueras de agua fría”. Hasta 7000 mineros se llegaron a encontrar en las entrañas de la mina, cuya profundidad alcanzaba hasta los 1000 m. de profundidad. El estilo de su portón es neoclásico, compuesto por dos pilares y un capitel, tiene una inscripción que da a entender los comienzos de su trabajo, “año 1890” indica textualmente. Su interior húmedo y pesado puede ser recorrido con la ayuda de un candelero y un guía, debido a la gran posibilidad de perderse en aquel laberinto subterraneo.
- Otros atractivos. Pulacayo tiene tantas cosas por mostrar, ya que aparte de lo anteriormente citado uno puede observar la Fundición y la Maestranza, sitios donde se producían productos en metal de calidad prestigiosa en base a chatarra, empresas estatales creadas en 1962, con la premisa de evitar la muerte de Pulacayo, de ellas quedaron la maquinaría empleada y algunos trabajos realizados antes de su cierre. La Empresa Hilandera Pulacayo (HIPUL) poseedora de una maquinaría sorprendente al cual se conserva como nueva, en su auge realizaba ovillos con calidad de exportación de lana de alpaca. El antiguo club de Pulacayo frente a la casona de Aniceto Arce es espacio deportivo donde jefes, doctores e ingenieros del antaño practicaban palitroque (bowling), ping pong y otros juegos de mesa acompañados de una variedad de bebidas alcohólicas (actualmente uno todavía puede alquilar “una hora de juego”). La peculiar forma y construcción de los postes distribuidores de energía eléctrica, maquinas chancadoras (donde molían el mineral), balanzas industriales, grúas y poleas; el ingenio minero derruido con resabios de mineral; los cerritos Paisano y Popusani en cuyas cimas se tiene una hermosa vista del majestosos salar de Uyuni, el itapallo (planta recomendada por algunos para curar el reumatismo) y la yareta (musgo utilizado como combustible antiguamente). Mucho, mucho más.
- Alrededores. Visitar tantos atractivos, deja sin tiempo al visitante, más si este desea realizar otra actividades en Pulacayo, pude hacerlo en sus alrededores. Una gran elección, es el arribar El valle de las rocas antepuesto a Yana Pollera, espacio en el que se encuentra la represa de agua que distribuye el líquido elemento a Pulacayo y Uyuni, allí uno con un poco de suerte puede observar viscachas, liebres, periquitos, lagartos y hasta ñandúes durante el recorrido. También al regresar de Yana Pollera” se puede hacer una parada en Huanchaca, la primera población minera que antecedió a Pulacayo, sus casas en ruinas acogen cocinillas a leña antiquísimas; en su cementerio se pueden encontrar muchas tumbas de niños inclusive del año 1750, buena parte de los cadáveres, tienen cabellos rubios, al pertenecer a habitantes remotos criollos y españoles. De regreso a Uyuni una vez culminando la visita uno puede virar para dirigirse a las aguas termales en Caleras, lastimosamente malograda en su interior al no ser administrada por nadie, pero las colinas que la rodean y las nacientes de las aguas termales son de belleza muy peculiar; de que se pueda uno introducir o no a la piscina que recibe el agua mineral a deliciosa temperatura depende de uno, pero lo más recomendable antes de hacerlo será limpiar los interiores de la misma. Para acudir a cualquiera de estos atractivos es necesario tomar los servicios un vehículo expreso y mejor aún ser acompañado por alguno de los pobladores.
Figuras caprichosas de aves en El valle las rocas cerca a Yana Pollera
Infraestructura
En Pulacayo, lastimosamente no es posible encontrar (por razones obvias) todos los servicios básicos; si hay agua, si hay energía eléctrica, pero no hay alcantarillado, por lo que no existen baños públicos y no todos los pobladores lo tienen, pero casi todos cuentan con duchas. Existe una cabina telefónica perteneciente a Entel, un establecimiento educativos, una pequeña farmacia (no muy equipada), no hay hospitales, pero si existe transporte público con destino a Uyuni desde Potosí y viceversa (30 min. de distancia). La variable aparte de lo citado son los costos por la toma de estos servicios, que son mayores a los de Uyuni, entre productos básicos como pan, refrescos y conservas, posibles de encontrar (esto como información principalmente para los turistas internos o bolivianos). Probablemente (como algo no regular) existan no muy prolongados cortes en la suministración de energía eléctrica durante el día. No hay transmisión televisiva aparte del otorgado por las dos repetidoras (canal 7 y 13). Como se indicó la vía de comunicación es la carretera terrestre de ripio Uyuni-Potosí, Potosí-Uyuni.
Servicios Turísticos
Para arribar Pulacayo y recorrer sus atractivos dentro y a sus alrededores de manera organizada, uno puede tomar los servicios de una Agencia de Viajes en Uyuni, aunque lo mejor, para beneficiar realmente al poblado, sería tomar estos servicios dentro Pulacayo, allí la gente le puede ofrecer alimentación (no compuesto por amplios menús), hospedaje (en alguna de las casas de los pobladores), transporte y guías de turismo. Dentro sus calles uno no puede encontrar restaurantes, pero si tiendas de barrio. Para dirigirse a los atractivos aledaños uno deberá contratar sus servicios para ser transportado a uno de los pobladores que posee vehículo. Los servicios turísticos no son de calidad, debido precisamente a que no existen servicios turísticos, lo que no significa que la gente no se esfuerce por brindar con calidez y en base a los bienes que posee la mejor atención a los visitantes. Existe una oficina de información turística la cual generalmente se encuentra cerrada (tampoco existen motivos para tenerla constantemente abierta, ya que el flujo turístico no excede los 50 visitantes a la semana); sin embargo uno puede preguntar por los encargados en la cabina telefónica a la entrada de la población, o en la heladería que se encuentra cerca del colegio Mariano Zubieta.
Costos por ingresos
Para acceder a alguno de los atractivos, no es necesario realizar ningún pago, ya que buena parte de ellos se encuentran al expuestos al aire libre, aunque si desea ingresar a las fábricas, la boca mina o la gerencia (casa de Aniceto Arce, uno debe derogar un pago por el ingreso, el cual debe estar incluido en el monto cobrado al tomar los servicios de tour guiado en la población por un costo de 5 a 10 $us. Si lo desea puede negociar con los pobladores el pago derogado por el consumo de diferentes servicios turísticos a tomar.
El mejor momento para visitar Pulacayo
Las mejores fechas para estar en Pulacayo son desde el 26 de diciembre al 2 de enero, pues para entonces los residentes pulacayeños diseminados por el país se encuentran para practicar diferentes disciplinas deportivas (un campeonato que dura una semana). Paralelamente se presentan danzas folklóricas; existe la posibilidad de participar en una velada cultural con música tradicional; se realizan fiestas de fin de año en varios de los locales (hoy desgastados por el tiempo pero en su momento importantísimos); el primero de enero desciende el carnavalito dando la bienvenida a la proximidad del carnaval, las delegaciones bailan al ritmo de bandas musicales y se juega con agua; además de que se realizan exposiciones fotográficas de antaño y a veces se reabren las industrias para observar la maquinaria.
¿Después de todo esto iré alguna vez a Pulacayo?
La historia, por sobre todo la historia, un clima diferente además de una población benévola, son toda una invitación para visitar Pulacayo. Si bien todos los servicios prestados no se comparan en calidad a los que se acostumbra, está la intención de la población de resurgir e ir paulatinamente en riendas por recuperar el progreso. Es cierto, alguna vez existen cortes momentáneos en la suministración de energía eléctrica, mas todo lo que hay por descubrir, por vivir y por traer a la vida nuevamente de la que fue y sigue siendo una población minera y fabril de importancia no puede valer más que el esfuerzo de luchar contra las páginas olvidadas de la historia y la inclemencia del tiempo.
Relatos y letras ajenas
Sobre Pulacayo aparte de la información brindada en este espacio se puede encontrar siempre algo y/o mucho más en Internet, tal es el caso de direcciones web muy recomendables.
Los que visitaron Pulacayo:
Bolivia un camino de Palomino
Lugares Turísticos
De Uyuni a Potosí
Quienes (d)escriben a Pulacayo:
Pulacayo, el pueblo que desfallece en Potosí
Pulacayo Virtual
Foro de Pulacayo









